Un buen mantenimiento de nuestras ventanas influye directamente en su correcto funcionamiento y alarga su vida útil. Dependiendo de la zona en la que vivimos, contaminación, condiciones de salinidad…, se deberá realizar la limpieza de nuestras ventanas desde una vez al año hasta una vez al mes. Lo normal es que sea suficiente con dos o tres veces al año.
Después del invierno suele ser una buena época para realizar un buen mantenimiento a nuestras ventanas, debido que los efectos meteorológicos adversos habrán acumulado mucha suciedad y humedad en los perfiles y uniones de las ventanas.
Para realizar una buena limpieza hay que tener en cuenta:
– La limpieza de los perfiles, persianas y vidrios.
– El engrase de juntas, accesorios y herrajes.
– Eliminación de impurezas y liberación de los desagües
La limpieza de los perfiles, persianas y vidrios se debe realizar con un paño húmedo y un jabón neutro. Evitar pasar el paño seco o jabones o sustancias abrasivas para evitar rayar o dañar los materiales. Esto permitirá mantener el brillo y buen aspecto de nuestras ventanas.
Las juntas y herrajes son dos elementos fundamentales en el correcto funcionamiento de la ventana. Para un correcto funcionamiento de las juntas es conveniente aplicarles vaselina con un paño, al menos una vez al año, permitiendo así mantener la estanqueidad de nuestras ventanas. En cuando a los herrajes es conveniente pasarles un pincel con aceite adecuado que mantendrá el correcto funcionamiento de la ventana durante toda su vida.
Por último, y no menos importante, liberar los raíles en las correderas así como los desagües de las impurezas que se van acumulando. Para ello puede ser muy útil la punta fina de un aspirador y el paso posterior de un paño húmedo. Esto permitirá el correcto funcionamiento de nuestras correderas y evitar que el agua se acumule en los canales interiores de nuestras ventanas que pueden producir manchas y humedades en nuestras viviendas.
Para evitar el uso de sustancias incorrectas, existen kits de limpieza proporcionados por los fabricantes. Su uso es similar a lo que hemos comentado, garantizando que no se apliquen sustancias dañinas que pueden estropear nuestras ventanas, lo que sin duda es muy importante. Esto suele funcionar en ventanas de PVC y aluminio. Para ventanas con madera hay que tener en cuenta el mantenimiento de los barnices que las protegen, lo que puede ser un poco más engorroso.
Es verdad que los nuevos barnices de agua que pueden llegar a durar hasta diez años, que se aplican y evitan hongos y otros problemas de la madera. El mantenimiento de la madera consiste en mantener en buenas condiciones estos recubrimientos.
Durante el tiempo en que el barniz está bien, el mantenimiento será similar al PVC o aluminio. Si se produce un deterioro importante en una zona o en toda la ventana será necesario lijarla y aplicar una nueva capa de barniz para que recupere su brillo original y propiedades. No todo lo podemos hacer nosotros mismos. Si hay problemas con cerraduras o la ventana no ajusta bien, será necesario llamar al instalador para que ajuste bien los herrajes y evite daños posteriores.
Es importante recordar que un cambio de ventanas es una inversión suficientemente importante y como se puede comprobar, la mayoría de estas acciones son muy sencillas y pueden ser realizadas por cualquier persona, lo que hace que merezca la pena.
Aun así, si se ha realizado correctamente todo lo anterior a lo largo de la vida de las ventanas y entra aire o no funcionan correctamente, es el momento de cambiarlas. Cuanto antes mejor.
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