En ventanafácil.com acercamos el concepto de Smart City como resultado de muchas áreas de actuación. Se puede definir el concepto “Smart City”, o Ciudad Inteligente, como una ciudad cuyo desarrollo urbano está basado en la sostenibilidad y en la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos y de la economía local, avanzando hacia un ahorro energético y una reducción de emisiones de CO2. El resultado es la mejora en la eficiencia energética en las ciudades.
Las principales áreas de actuación identificadas son las siguientes: los edificios, el transporte, la salud, la educación, la gobernanza, los servicios públicos, la administración, la energía y el medioambiente.
Las líneas de actuación que recomienda el IADE (Instituto para la Diversificación y ahorro de la Energía), se han clasificado en cuatro categorías dependiendo de su finalidad:
- Estandarización, Regulación y Normativa (ERN). Son las medidas para impulsar la implantación de nuevos conceptos tecnológicos, o comportamientos más sostenibles.
- Formación y Comunicación (FyC). Son las acciones para informar y sensibilizar al ciudadano sobre las alternativas más eficientes y comportamientos más sostenibles.
- Integración y Despliegue en Entornos Reales (IDER). Son planes de implementación para la incorporación de soluciones tecnológicas que mejoren la eficiencia y la sostenibilidad de la ciudad.
- Desarrollo Tecnológico y Demostración (DTD). Son acciones encaminadas a impulsar desarrollos tecnológicos inexistentes o en fase de investigación que serán necesarios en las futuras ciudades eficientes y sostenibles.
Edificios inteligentes
Los edificios inteligentes permiten a los propietarios, ocupantes y operadores conseguir sus propósitos en términos de costo, confort, comodidad, seguridad, flexibilidad y comercialización.
La eficiencia energética y la edificación inteligente están íntimamente relacionadas, ya que ambos conceptos buscan la sostenibilidad y el ahorro. El objetivo es mejorar la calidad de vida y el confort de los usuarios, con un menor coste energético.
Estas son algunas de las principales líneas de actuación para el correcto desarrollo de una edificación inteligente:
- Reducción del consumo energético en edificios de nueva construcción y en los ya existentes con elementos pasivos. Aquí tienen cabida el ahorro energético que conseguimos con unas buenas ventanas.
- Empleo de materiales de construcción, cerramientos, y sistemas constructivos que permitan garantizar funcionalidad y un mínimo impacto ambiental.
- Desarrollo de una certificación normativa que impulse la rehabilitación de fachadas y el cambio de cerramientos, por ejemplo cambiar ventanas, disminuyendo las pérdidas térmicas y mejorando la eficiencia energética de las viviendas.
- Fomentar e incentivar la compra y uso eficiente de equipos y electrodomésticos más eficientes, en ámbitos como la iluminación o la climatización, entre otros.
- Informar a los usuarios (tanto particulares como empresas), de las mejores prácticas energéticas a través de interfaces “sencillos”, páginas web o dispositivos electrónicos portátiles (por ejemplo: Apps en smartphones), usando como base sus hábitos energéticos.
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Fuente Foto: http://www.i-ambiente.es/?q=blogs/smart-cities-amenazas-y-debilidades-parte-ii





